sábado, 27 de febrero de 2016

J.M. PONCE, UN PORSCHE Y 450 CV


Jose María Ponce ha cumplido su voluntad de competir con un vehículo moderno, competitivo y tracción trasera y que le haga "pegarse al asiento". Tras concluir la venta de su BMW M3 al coleccionista Teo Martín y dejar aparcado de momento su proyecto con el BMW Z4 GT3, Ponce ha decidido que sea la 40ª edición del Rally Islas Canarias Trofeo "El Corte Inglés", sea  la escogida para estrenarse a los mandos de un GT moderno.

El modelo escogido ha sido un Porsche 911 GT3 RS v.2010 del PBRT (Pedro Burgo Rally Team), una unidad adquirida por Pedro Burgo en Suecia a principios de año.
Es un coche competitivo, puntero y similar a monturas con las que ha competido Ponce (BMW 635 CSi, BMW M3...) pero que exige cierta preparación física y adaptación al pilotar, ya que es un modelo poco ortodoxo.
El Porsche cumple todas las condiciones que exigía Ponce: tracción trasera, potente, caja secuencial y GT. En un principio sólo correrá el Rally Islas Canarias pero Jose María intentará cerrar un programa a nivel regional, con dos o tres rallyes más.
El alquiler de uno de estos coches casi se ve frustrado cuando la Federación Canaria barajó la posibilidad de "caparlos" mediante una brida restrictora de aire. Afortunadamente, la Federación Canaria no siguió los pasos de la Federación Española de Automovilismo y dejó a los GT sin limitación. Por lo cual Ponce se inscribirá en el Campeonato de Canarias en el Rally Islas Canarias.
Con la venta del BMW y su estreno con el Porsche, se abre una nueva etapa deportiva de Ponce, en la cual experimentará la sensación de velocidad de automóviles actuales, especialmente de los GT, como este Porsche o el BMW Z4 GT3.

Acerca de su participación, José Mari comentaba:
"Finalmente hemos llegado a un acuerdo con Pedro Burgo para disponer -tras tantos años de mi querido M3- de un vehículo moderno, nuevo, propulsión trasera y competitivo en el que tenemos depositadas muchas ilusiones.
 
Para lograrlo, ha sido fundamental la ayuda de todas y cada una de las personas y empresas que han confiado en nosotros: Embotelladora de Canarias, Ralons, Seguridad Integral Canaria, Diasan, Estaciones Cepsa de Las Torres y Los Portales y Rótulos Luminosos Torres."

Sin duda, será todo un lujo verlo competir con un vehículo tan potente y avanzado.
¡BUENA SUERTE JOSE MARI!


PORSCHE 911 GT3 RS: EL CAMPEÓN


Temporada 2015: cuatro Porsche's se disputaban las cuatro primeras posiciones de cada rally, consiguiendo el récord de que todas las pruebas del campeonato fueron ganadas por un modelo de la marca de Stuttgart. Y la clasificación final siguió esta tendencia: 1º Porsche, 2º Porsche, 3º Mitsubishi, 4º Porsche.

Esta supremacía se debe a su competitividad, su relativo bajo costo económico y su espectacularidad, respecto a los R5, que son mucho más caros y priori, menos competitivos.

De cara al piloto son bastante difíciles de conducir, ya que tienen un reparto del peso un tanto particular. El motor se encuentra en la parte trasera, al igual que la tracción. Esto tiene sus ventajas y sus inconvenientes, su principal ventaja es que en aceleración, el motor presiona las ruedas contra el asfalto, evitando que patine en exceso y se pierda tiempo. Su inconveniente, que al estar todo el peso atrás, la parte delantera se queda "suelta", y al pilotar da la sensación de flotabilidad.
El Porsche donde realmente desarrolla todo su potencial es en los tramos anchos, de buen firme y rápidos, similares a un circuito, ya que la categoría de los Porsche y los GT en general, proceden de los circuitos. Donde más sufren es en los tramos sucios, con firme estropeado, estrechos y con el asfalto húmedo. Son coches potentes con los cuales, en algún momento va a ser necesario contravolantear,  ya que suelen deslizar desde que se acelera considerablemente.

Son motores nerviosos (de muchas revoluciones) de 420-450 CV (dependiendo del año del modelo), de seis cilindros tipo bóxer con sistema de inyección de combustible. Emplean gasolina de a partir de 100 octanos. La potencia se entrega a las ruedas traseras mediante una caja secuencial de seis velocidades y un embrague de cuatro discos. 

La suspensión es una adaptación a rallyes de la suspensión de los Porsche 911 GT3 RS Cup de circuitos, muy trabajada y bastante más evolucionada que los GT del Mundial de Rallyes. 


La potencia, principal ventaja de los Porsche.

De cara al aficionado, es una gozada verlos competir. Su sonido metálico e infinito, la propulsión, las derrapadas y ver a los pilotos luchar por intentar llevar el coche por donde quieren, es verdaderamente espectacular. Verlos entrar a una horquilla, tirar del freno de mano y mantenerlo cruzado toda la curva con el motor alcanzando el máximo de revoluciones, es una experiencia embriagadora y verdaderamente increíble.

Son coches competitivos, en buenas manos se pueden llevar en cualquier terreno, son baratos, cuestan de 80.000 a 100.000 euros y el mantenimiento es mínimo, ya que la mayoría de los componentes son de producción. Su espectacularidad los hacen los favoritos de los aficionados. 

Mi opinión personal es que los Porsche es el modelo de coche de rallyes ideal, son coches exóticos, con motores extremadamente sonoros, tracción trasera, difíciles de conducir, potentes y con los que debes ir controlando el sobreviraje y el gas. Sin duda, la FIA debería tomar ejemplo de los Porsche, para los nuevos WRC de 2017 y hacerlos muy competitivos evitando gastar millones y millones de euros.


¡GAAAAAAS!



Un vídeo vale más que 1000 imágenes, y D10M clips nos lo demuestra:


sábado, 30 de enero de 2016

TROMPOS, ESPECTÁCULO Y LA MAGIA DE LOS RALLYES








Rally tras rally, tras finalizar la entrega de premios, los primeros clasificados siempre seguían una costumbre: trompear. 
Cuando a un piloto se le entregaba su premio, se dirigía al parque cerrado para dejar su coche, pero antes de aparcarlo y dejarlo allí, los hacían derrapar en la totalidad del área del parque, que solía estar rodeado de centenas de aficionados dispuestos a disfrutar de cruzadas, gomas quemadas y bramidos de motor.

Antiguamente los rallyes eran mucho más largos y duros que ahora, había mayor implicación de empresas que patrocinaban a muchos pilotos pudientes de competir con máquinas relevantes y punteras. Todo ello hacía que la rivalidad y la competitividad en tramo fuera muy alta, y consecuentemente, la tensión y el estrés, también. 
Ricardo Avero, Jose Mari Ponce, Toñi Ponce, Fernando Capdevila, Carlos Alonso Lamberti, Goyo Picar, Luis Monzón, Santi Álvarez,..la cantidad de pilotos punteros y respaldados económicamente por las tabaqueras fue muy grande y todo ello se tradujo en rallys disputados, máquinas efectivas y luchas eternas contra el crono.

Toñi Ponce en plena acción con una de sus monturas fetiche.


La llegada y fin de rallye era el mejor momento para celebrar un buen resultado o para relajar la tensión acumulada. Ahí entraba en escena la potencia, las gomas desgastadas y las manos del piloto para unos minutos de auténtico disfrute tanto del piloto como de la afición.

Relativo al espectáculo siempre se recordará a Jose Mari Ponce con los BMW M3 echando humo, subiéndose de revoluciones, derrapando, haciendo trompos y marcando con sus Michelin el asfalto.
Toñi Ponce no se queda atrás de su hermano, el Galant VR4 era sumamente difícil de hacer derrapar, por su tracción a las cuatro ruedas, pero cuando conseguía "romper la trasera", los trompos eran continuos y realmente espectaculares. Lamberti o Monzón eran auténticos especialistas en trompear los 4x4 y continuar el giro de 360º, con potencia y mucha habilidad.
Jose Mari trompeando con el Sport Evolution.



Desgraciadamente, todo ello quedó prohibido. Cada vez más gente les dio por imitar a los pilotos, pero no se daban cuenta de que para controlar el coche derrapando, todos ellos siguieron las etapas de aprendizaje de la competición. Cuando los aficionados les da por emular algo que no pueden controlar...pésimo resultado. Esto llevó a incidentes, problemas...y por motivos de seguridad se acabaron prohibiendo, e incluso, se establecieron duros castigos al que lo practicara.
Por suerte, todavía podemos disfrutar de la magia de los rallyes de antaño.




CUANDO UN AMIGO SE VA...


"Se ha cerrado la venta del M3 y como dice la canción, "algo se muere en el alma cuando un amigo se va". Un amigo fiel que me ha acompañado desde el año 1991 hasta hoy. Se dice pronto."

Así enunciaba Jose Mari Ponce la despedida del BMW M3 E30, unidad que le acompañado desde hace 25 años y con la que ha podido saborear la victoria en múltiples ocasiones. Una venta que ya se dejaba entrever desde unos meses, e incluso estuvo a punto de concretarse a principios de año, pero finalmente este mes de enero ha  sido el elegido para dejar marchar a uno de los BMW con mayor palmarés a nivel nacional.

Jose Mari Ponce y el BMW en uno de sus "rallys-despedida"

El piloto canario recibió múltiples ofertas por el BMW, pero tanto él como su equipo deseaban que su destino fuera el adecuado para un coche de tal importancia para la afición y el propio piloto. La opción escogida es,sin ninguna duda, la correcta. El coche ha ido a parar a manos de Teo Martín, coleccionista de todo tipo de automóviles de competición tanto de F1, rallyes, circuito o montaña.
Todas sus unidades son coches con historia, modelos ex-oficiales, campeones de España, modelos con participación en el Mundial de Rallyes...Buena compañía para el M3.

Con este coche ya son tres BMW M3 E30 en manos de Martín, puesto que ya posee uno con el que compitió el ya fallecido Pep Bassas y la unidad que ganó el Campeonato de España de Circuitos con Kuru Villacieros tras el volante. Ambas unidades son de las más punteras en España, a las que se sumará el coche de Ponce, que en cuanto a preparación, no tiene nada que envidiar.
El coche de Ponce se construyó a partir de un chasis y carrocería del preparador Delage Sport, y posteriormente se fue evolucionando en Canarias, dando como resultado un motor de 2500 cc, 320 CV, caja de cambios Getrag de 6 velocidades y frenos Brembo de 6 pistones.


Teo Martín (izqda) y J.M. Ponce (dcha), en las instalaciones de Madrid junto a la "familia BMW".


Ya con el BMW en su  colección, el equipo de Teo Martín se encargará de dejarlo en perfecto estado de conservación y equiparlo con piezas originales, para posteriormente exponerlo junto al resto de su colección en un futuro museo. Se espera que la decoración elegida sea la de la tabaquera Camel, patrocinio de Ponce en 1991 y con la que ganó el Campeonato de España de Rallyes, a pesar de que  no ganó el  campeonato con esta unidad. Aún así, se ha elegido dicha decoración puesto que fue la más significativa  tanto para el piloto como para la máquina.


Aspecto exacto del BMW a partir de ahora.

Así se da por finalizado un binomio perfecto de piloto-máquina, espectacular a la par que victorioso. Sin duda un equipo y dos nombres asociados de por vida, el M3 y Jose María Ponce, recordado por aficionados, prensa y demás pilotos rivales.

Cuando una puerta se cierra, una ventana se abre, y con la venta del BMW, Ponce está más cerca de concluir su próximo proyecto: competir con el BMW Z4 GT3.

El futuro proyecto de Jose María...BMW, claro está.

martes, 29 de diciembre de 2015

CAMPEONATO DE ESPAÑA DE RALLYES DE ASFALTO 2015


Algo menos de un mes hace de la celebración del último rally puntuable para el Campeonato de España de Rallys de Asfalto de este año, el Rally Comunidad de Madrid. Así se dio carpetazo a una temporada en la que el poderío GT se ha impuesto en todas las citas del campeonato. Un total de nueve rallyes, de los diez que se iban a disputar. Diez porque a pocos días de la celebración del Rallye de Santander, la organización decidió que no se disputase, debido a motivos económicos. Así, la disputa del campeonato quedaba algo coja entre Miguel Fuster e Iván Ares, puesto que en el rally anterior, la distancia entre ambos había disminuido.
De esta forma, Miguel Fuster ganaba su quinto campeonato, a falta de disputar el último rallye. Un campeonato bastante disputado, especialmente con Iván Ares, que a principio de temporada no pudo plantarle cara en igualdad de condiciones. Empezó la temporada con el Porsche 911 GT3 RS 2008, algo inferior al 911 GT3 RS 2010, con el que corrió la segunda mitad de la temporada.


 Miguel Fuster ha firmado su quinto campeonato.

Sin duda, una temporada marcada por la economía y la competitividad de los GT, especialmente de los Porsche, que han batido sin concesiones a los Mitsubishi EVO N+ R4 y al único Ford Fiesta R5. Una temporada muy competida y en la que hemos visto variedad de monturas y nuevas caras.
 En Canarias fue donde más emoción hubo. En la doble cita canaria destacaron los locales Enrique Cruz, Armide Martín o Yeray Lemes; encontrando el podio Armide, y abandonando los otros dos tras algunos destellos, y ganando Miguel Fuster ambas pruebas.




Un Miguel Fuster que aprovechando su gran presupuesto, la oportunidad de elegir tres coches del preparador RMC y la experiencia de otros años, se ha alzado con su quinto título, con un Porsche propiedad de RMC, tras probar suerte con el Fiesta R5 en el Rallye de Ferrol. Con Iván Ares en un estado de forma excepcional y con un control del 911 en cualquier terreno, se postuló como su máximo rival. Sergio Vallejo y Pedro Burgo realizaron un campeonato particular, ya que ambos no disponían de un gran presupuesto debido a un golpe en el segundo rallye de Vallejo y falta de patrocinadores de Burgo. Cristian García disfrutó del premio al ganar en 2014 la Beca RMC y realizó toda esta temporada con uno de los protos Mitsubishi de Roberto Méndez, cosechando un 4º puesto absoluto del campeonato.


Cristian García fue una de las rebelaciones.

Tras las grandes máquinas tenemos a los pilotos más modestos, no en talento sino en montura. Bastante emocionante ha estado la categoría R2, con Opel con los Adam R2 como equipo oficial, Víctor Senra con el Peugeot 208 R2, Robert Blach con Fiesta R2 y Ángela Vilariño como compañera de equipo de Esteban Vallín en Opel Motorsport España.


Un campeonato bastante intenso, con Suzuki y Opel como únicas marcas involucradas y con gran cantidad de equipos privados que son los que le han otorgado la emoción y la competitividad a la temporada. Revelaciones como Enrique Cruz, Jose Manuel Mora, Cristian García o Iván Ares aseguran el futuro del Campeonato de España de Rallys de Asfalto (CERA), que no pasaba por su mejor momento, debido a las idas y venidas de la reglamentación, provocadas por la Real Federación de España de Automovilismo. Una institución que quiere reactivar la entrada de marcas, mediante la inclusión de los Maxi Rally para 2016; otra medida sería capar los Porsche 2010, algo que no ha caído bien a los pilotos, o también cambiar a reglamento FIA.
Sea como sea, parece que el próximo año contaremos con los mismos involucrados y alguna otra sorpresa. En 2016 ¡más y mejor! 







lunes, 28 de diciembre de 2015

F1 vs RALLYES


F1 vs Rallyes. ¿ Qué es mejor? ¿Qué piloto es más completo? Con un análisis de ambas categorías, intentaré responder estas dudas, refiriéndonos en todo momento al campeonato del mundo de ambas disciplinas.

Fórmula 1

En la denominada categoría máxima del automovilismo, cada una de las variables de la disciplina es muy diferente  a los rallyes. Vamos a empezar por los coches, en la F1 los coches se caracterizan por tener mucha estabilidad, motores de hasta 900 CV, pesos reducidos de 600 kg y cajas de cambio secuenciales, que hacen que el cambio de marchas se produzca muy rápido. Son coches que gozan de una aerodinámica muy trabajada, permitiendo pasos por curva sorprendentes. Estos “automóviles” son creados para competir, para ser los más rápidos. Esto quien lo nota es el piloto. Un piloto de Fórmula 1 debe controlar y correr todo lo que pueda con uno de estos coches. Tarea nada fácil a la que se enfrenta, él debe aguantar y enfrentarse a las brutales fuerzas G, de hasta 8 G’s, que le obligan a fortalecer su cuerpo, y sobre todo el cuello, que debe aguantar numerosos cambios de dirección a velocidades muy altas. De las fuerzas G a la velocidad impresionante que alcanzan, en cada circuito hay largas rectas que  contribuyen a que se alcancen velocidades de hasta 370 km/h, récord conseguido por Juan Pablo Montoya en Monza. Tanta potencia y velocidad hay que pararla, para ello se emplean frenos de carbono, que hacen que al pisar a fondo, los pilotos sufran una deceleración considerable, que si no fuera por los cintos, saldrían despedidos del monoplaza. 



 Grandes velocidades, grandes frenadas.

Se aprenden de memoria todos los circuitos, por los que pasan aproximadamente 100 veces  durante el fin de semana de GP. Aparte de esto, tienen que lidiar y trabajar con mucha información, tal como desgaste de neumáticos, estrategias de los equipos, condiciones climáticas, presencia del “safety car”, o el estado de su monoplaza. La mayoría de la información es proporcionada por el equipo desde el box, pero otras como el desgaste de neumáticos o los reglajes del coche depende de ellos mismos. Durante la carrera se limitan a pilotar lo más rápido posible, controlar los parámetros asignados y saber cómo ganar, cuándo adelantar, improvisar estrategias…

Gran parte de la información se da desde la radio.

Otro punto importante es el conocimiento mecánico y de reglajes. Si el piloto de F1 es capaz de adaptar su monoplaza a su forma de pilotar y a las características del circuito, sin duda, podrá ganar tiempo. No es lo mismo correr en las rectas infinitas de Monza a pilotar en el circuito urbano de Mónaco, estrecho y muy técnico. Saber cuidar el motor, la caja de cambios y evitar toques con rivales, también es importante, tanto para el resultado de una carrera como para el propio equipo. No es lo mismo terminar una carrera con el monoplaza intacto y un motor capaz de aguantar más uso, que acabarla con la unidad de potencia en las últimas y a falta de alerones o suspensiones. A parte de que no se obtiene buenos resultados en el Gran Premio, un equipo que carrera tras carrera tiene que reconstruir el monoplaza e invertir millones de euros, no acaba contento al fin de la temporada.



 La concentración es máxima en cualquier vuelta en un F1.

La inteligencia, la picaresca y la capacidad de análisis son tres cualidades que pueden decidir carreras. Saber cuándo utilizar las diferentes mezclas de combustible (enriquecido, estándar o pobre), saber cuándo emplear el ERS, o abrir el DRS, (alerón que se abre y aumenta la carga aerodinámica), los neumáticos que se deben usar, dependiendo del rendimiento de los empleados hasta el momento, o los ajustes del freno (delantero, neutro o trasero), dependiendo de la curva, son nociones necesarias que debe controlar un piloto de la F1. Todo esto se encuentra en el volante, así que hay que concentrarse para no errar. Sin duda todo piloto de Fórmula 1 se merece cierta consideración, ya que si ha llegado hasta ahí es que talento y velocidad tiene. 

En el volante se agrupa lo imprescindible.

 RALLYES


Mismo objetivo, diferentes condiciones. En los rallyes, como en la Fórmula 1, la intención es ser el más rápido en un determinado recorrido. Los coches son más “suaves”, no son tan radicales de reacciones, ya que la potencia es de 300-320 CV y están derivados de los coches de calle, pero realmente sólo tienen en común una carrocería similar, ya que la del WRC (World Rally Car) está ensanchada y es de fibra de carbono. Son coches con tracción a las cuatro ruedas, son cortos, tienen un motor muy nervioso (motores de muchas revoluciones) y cambio secuencial de relación corta. Tienen buena aceleración gracias al reducido peso y la potencia del motor. Son muy maniobrables, rápidos y con buen “despegue”, sin alcanzar mucha velocidad punta, innecesaria por otra parte. Como coche de competición es muy efectivo, siendo lo más puntero de la disciplina. Son coches que aunque se basan en modelos de producción, están fabricados para competir, todo componente está orientado a dar un gran rendimiento.

El Volkswagen Polo R WRC ha resultado ser el más competitivo.

Sin piloto, no se moverían un metro estos coches. A la hora de conducir pilotar, el piloto de rallyes no debe tener en mente que todo va a salir como tiene previsto. Él sabe cómo afrontar la curva y cómo tomarla, pero debe ser capaz de improvisar, de salvar situaciones complicadas y mantener la cabeza fría ante ello. No todo sale como se tiene previsto y debe estar preparado para “usar el plan B” y evitar un golpe o una pérdida de tiempo considerable. Como por ejemplo, el coche nº 1 sale a pista y tiene un accidente; el nº 2 sale a pista y no sabe lo sucedido, llegará el punto en el que se lo encuentre, y tendrá que ingeniárselas para en la curva, salto o recta en la que se lo encuentre, no tocarlo y salir airoso.


Relativo a cómo pilotar, cada piloto tiene unan forma diferente, más agresiva o más cuidadosa, pero debe manejar bien algunas técnicas como el uso del pie izquierdo para frenar, la “scandinavian flick”, el derrapaje, el uso del freno de mano, etc. Cada una para una situación diferente, que muestran lo variado que puede ser un rallye. 


El freno de mano es un recurso muy utilizado.

Es guiado por el copiloto, que le canta las notas, que dan información de las curvas que vienen, cambio de superficie, saltos, badenes, curvas peraltadas o curvas especialmente peligrosas. Las notas son realizadas días antes por el piloto, que pasa por el tramo dos veces a una velocidad no superior a 70 km/h. Estas dos pasadas dan para tomar notas básicas y “a ojo”, ya que la velocidad es mucho menor a la que se pasará en competición. Los tramos pueden llegar como máximo a 70 km de longitud; por ello, es imposible memorizar cada curva, por lo que hay que adaptarse, procesar la información dada por el copiloto y saber improvisar en cada momento.

El piloto sin copiloto, poco podría hacer.

Los rallyes que componen el campeonato son 13 y se desarrollan sobre tres superficies como asfalto, tierra y nieve. Cualquier piloto que quiera optar al título, tiene que ser competitivo sobre las tres superficies, siendo muy diferentes entre sí; tanto en agarre como en la forma de pilotar. En tierra y nieve es imprescindible derrapar, controlar la tracción, la transferencia de pesos y los múltiples saltos o irregularidades del terreno, donde se puede “volar” literalmente y que si no se afrontan de la forma adecuada, puede tener consecuencias incompatibles con la victoria. 

¡Aterrizaje!

Son puntos “calientes”, espectaculares y especialmente divertidos. En asfalto es muy diferente, se busca un pilotaje más efectivo, dejando deslizar menos, trazando con precisión y arriesgando mucho las frenadas.
 Aparte de las superficies, cada rallye tiene unas características diferentes. Desde el asfalto nevado de Monte-Carlo hasta el barro de Gales, pasando por los rápidos tramos de tierra de Finlandia, el asfalto infinito de Córcega o el rallye mixto de Catalunya. Cada rallye es singular, sus tramos son diferentes, los hay técnicos, rápidos, en subida, en bajada…un mar de posibilidades que pondrán a prueba a los pilotos.



La variedad no falta en esta disciplina.

Los rallyes se desarrollan durante cuatro etapas de carrera, alcanzando los 25 tramos cronometrados, algunos de noche, de día, al amanecer, por la tarde…dependiendo de cómo lo plantee el organizador. La lluvia suele hacer acto de presencia en tramos nocturnos, al igual que las bajas temperaturas o la suciedad tras el paso de los participantes. Para ello se emplean potentes parrillas de faros o cuneteros. 


Para paliar el bajo agarre en lluvia, hay hasta 7 compuestos disponibles, que hacen que la elección de neumáticos sea una lotería. Si un bucle está compuesto por tres tramos, el primer tramo se prevé que sea en seco. El participante hace el tramo con gomas de seco, con intención de hacer el bucle completo con ellas. Pero si el segundo y el tercero de repente son tramos pasados por agua, perderá toda la hipotética ventaja conseguida, al llevar las gomas incorrectas, que a su vez podrá cambiar en el siguiente paso por la asistencia.
Sobre nieve y tierra, las gomas empleadas son con clavos y con más dibujo, de menor tamaño que las de asfalto. También conllevan adaptación por parte del piloto.